Oye, tu que eres informático…

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Me ha encantado este relato con tantos tintes de realidad:

Todo el mundo sabe que cuando el informático sale a fumar, es porque quiere hablar de informática. Oye, que no es que trabajemos en esto, es que tenemos la puta suerte de que nos pagan por practicar nuestro hobby favorito. ¡Qué suerte la nuestra!

Justo salía por la puerta de recepción y me vio salir Poshmax. Poshmax iba en otra dirección, pero fue verme pasar y practicar un giro de 90º cuasi acrobático en mi dirección.

Salgo y enciendo un pito. No he terminado de cerrar la tapa del mechero cuando ya tengo a Poshmax a mi lado con una sonrisa plantada en la cara.

-¿Qué haces?- Me pregunta mientras mira distraído hacia la avenida repleta de gente yendo y viniendo.
-Pues ya ves, echando un pito a ver si se me despejan las ideas. Estoy de ordenadores hasta las orejas.
-Ahm… eso está bien.
-¿Quieres?
-No, no, gracias, ya he fumado.
-Bueno.
-Oye, una cosita…
-Dime.
-Que me voy a comprar una iPad. Sigue leyendo el resto de la entrada »

El Amor Verdadero

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Aunque hace mucho que no escribo nada, hoy os traigo un relato muy bonito:

Era una mañana agitada, eran las 8:30, cuando un señor mayor, de unos 80 años, llegó al hospital para que le sacaran los puntos de un pulgar. El señor dijo que estaba apurado y que tenía una cita a las 9:00 am.

Comprobé sus señales vitales y le pedí que tomara asiento, sabiendo que quizás pasaría más de una hora antes de que alguien pudiera atenderlo. Lo vi mirando su reloj y decidí, que ya que no estaba ocupado con otro paciente, podría examinar su herida. Durante el examen, comprobé que estaba curado, entonces le pedí a uno de los doctores, algunos elementos para quitarle las suturas y curar su herida.

Mientras le realizaba las curas, le pregunté si tenía una cita con otro médico esa mañana, ya que lo veía tan apurado.
El señor me dijo que no, que necesitaba ir al geriátrico para desayunar con su esposa. Le pregunté sobre la salud de ella.

Él me respondió que ella hacía tiempo que estaba allí ya que padecía de Alzheimer.
Le pregunté si ella se enfadaría si llegaba un poco tarde.

Me respondió que hacia tiempo que ella no sabía quien era él, que hacía cinco años que ella no podía ya reconocerlo.
Me sorprendió, y entonces le pregunté, ‘¿Y usted sigue yendo cada mañana, aun cuando ella no sabe quién es usted?’

Él sonrió y me acarició la mano, me contestó;

Ella no sabe quien soy,  pero yo aún sé quién es ella

Se me erizó la piel, y tuve que contener las lágrimas mientras él se iba…

Tema Adaptado por Diego Rodero para A Pasar el Rato. Tema original por N.Design Studio
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